Visión 2040: De los quiteños de hoy para los quiteños del mañana

El proceso acelerado de urbanización constituye un fenómeno característico de nuestra época, cerca del 80% de la población mundial habita en ciudades, si revisamos el caso de Quito, los datos de los últimos 30 años indican que la población era de 893 000 habitantes ocupaba un área de 16 297 hectáreas con una densidad de 55.15 habitantes por hectárea, en la actualidad la población, así como la mancha urbana se ha triplicado con un crecimiento expansivo con una similar densidad poblacional.

Esta baja densidad manifiesta la dispersión de la población en el territorio con una ocupación formal e informal de un espacio generando serias dificultades para el desplazamiento cotidiano, provocando un encarecimiento en la                                                                                                                   dotación de infraestructuras, resultando de este proceso una ciudad costosa y que deja en su intermedio amplias zonas de suelo baldío.

La desordena expansión de la mancha urbana con construcciones en un alto porcentaje informales han provocado en conjunto en buena parte del territorio una imagen caótica, que evidencia las carencias físicas y/o sociales que van desde la insuficiencia de infraestructura urbana, la baja calidad de las edificaciones o la pobreza y marginalidad.

Esta situación ha requerido de la atención preferente del gobierno municipal logrando grandes avances en el enfrentamiento de los problemas que afectan a la comunidad sin embargo la complejidad del proceso, a pesar de los esfuerzos por controlarlo y conducirlo adecuadamente con las herramientas que la planificación bridaba no han sido suficientes lo que ha generado y acumulado en el tiempo diversos problemas dando como resultado insatisfactorios niveles de calidad de vida de buena parte de la población; situación que debe cambiar y el único camino es enfrentarlo con una óptica diferente, repensando la manera de mirada de ciudad.

Por otra parte, estamos viviendo un proceso de acelerados cambios tecnológicos en diferentes campos como la Comunicación, el Internet, los teléfonos móviles que permiten conocer al instante lo que sucede en cualquier lugar del mundo, lo que modifica la manera de relacionarse entre las personas y potencia la nueva dinámica en las actividades de la ciudad, en otras formas de trabajo, educación a distancia o de comercialización y venta de productos o servicios.

A futuro seremos testigos de muchos cambios generados por las nuevas invenciones como los drones, aplicaciones gracias a impresoras 3D, vehículos autónomos y eléctricos, que obligan a pensar la ciudad en las nuevas realidades.

Vivimos por otra parte un acelerado proceso de cambio climático mundial en el cual cada ciudadano y la comunidad debe tomar conciencia del tema lo que nos obliga a precautelar las condiciones del ambiente, este conjunto de elementos debe estar presentes en las políticas públicas y ser parte de la planificación estratégica de la ciudad teniendo una mirada a largo plazo para alcanzar un sostenido y paulatino mejoramiento de las condiciones de vida de la población.

Esta reflexión sobre nuestra realidad y los grandes retos que vienen requieren una propuesta, una Visión a futuro que sea formulada como una utopía realizada, un sueño por alcanzar grandes metas y aspiraciones y que convoque a la comunidad a comprometerse en este gran proyecto, en este gran reto colectivo.

En la Visión de Quito al 2040 se detalla cinco grandes desafíos que debemos enfrentar para lograr una ciudad inclusiva y abierta para todos, una ciudad global y competitiva, ambientalmente responsable, una ciudad diseñada para la vida que valora su cultura e historia, estos constituyen así el marco general de las aspiraciones a ser atendidas en el tiempo por medio de las cuales se alcanza una ciudad con alta calidad de vida.

Estos retos del Distrito Metropolitano deben ser expresados y desarrollados en un nuevo Modelo de Ciudad que sea correspondiente a esos desafíos y que posibiliten de manera objetiva concretarse en la ciudad y satisfacer las aspiraciones ciudadanas expresen un nuevo enfoque para resolver los diversos temas referidos a las organización territorial, a la convivencia de lo natural con lo urbano, con una movilidad enfocada al peatón, cambios sustanciales en la manera de enfrentar la morfología urbana , revalorizar al barrio como la célula más valiosa del organismo llamado ciudad, la atención de los temas económicos y sociales, entre otros aspectos cuyo contenido básico está expuesto en la exposición que está abierto al público y que invitamos a visitarla pues para nosotros es de especial interés conocer sus opiniones.

Esta propuesta que necesariamente debe estar más allá de los periodos administrativos municipales pues constituye un derrotero establecido como un compromiso ciudadano a largo plazo, refleja una actitud innovadora, democrática, dotada de realismo y profunda convicción de la necesidad de un cambio sustancial que se construya día a día para cumplir las metas al 2040.

 

José Ordónez

Director Ejecutivo IMPU

 

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